viernes, 13 de octubre de 2017

LA CONSPIRACIÓN NORTEAMERICANA CONTRA LOS OVNIS (POR JOHN KEEL)

Comprometido personalmente con la historia que nos cuenta, un verdadero experto en Ovnis denuncia aquí la forma tan mezquina en que la fuerza aérea norteamericana y sus secuaces trataron de silenciar toda la información disponible sobre la realidad del fenómeno Ovni.

La Compañía de Teléfonos y Telégrafos de los Estados Unidos (Ma Bell) odia al Departamento Federal de Investigación Criminal (FBI).
 El FBI detesta a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
  La CIA no congenia con el Departamento de Inteligencia de la Fuerza Aérea.
  Y ninguna de las organizaciones anteriores se puede considerar como un digno rival para el Gran Consejo Intergaláctico, cuyo centro de operaciones se encuentra en Ganímedes, uno de los satélites del planeta Júpiter que ha salido a la luz para confundir, dejar perpleja, denunciar y, por último, aniquilar a toda la raza humana. Mientras formulan sus diabólicos planes a largo plazo en contra de nosotros, ya han lanzado miles de objetos extraños para repartir su propaganda y para convencernos de que la gente de los platillos voladores son humanoides amables, benévolos y amantes de la paz. Si usted se encuentra entre los millones de personas que se han creído este cuento cósmico, si usted cree que los platillos voladores son reales y que son de origen extraterrestre, entonces le aconsejamos que comience a cavar un refugio profundo en su patio, puesto que todas las pruebas que se han acumulado durante los últimos 33 años indican que el Gran Consejo Intergaláctico ha estado ocupado en una operación sumamente complicada, que mantiene sumergidas a nuestras ineptas burocracias en una confusión total, a nuestros servicios militares encogidos por la cobardía y a nuestros sobresalientes científicos mascullando consigo mismos, encerrados en habitaciones acolchadas.


HACE 20 AÑOS QUE LOS OVNIS SON NOTICIA

Durante 20 años fui un fiel creyente en las inteligencias extraterrestres. Me puse al frente de la causa sagrada de los Objetos Voladores No Identificados incluso antes de que un hombre de negocios del estado de Idaho, llamado Kenneth Arnold, publicara en 1947 el primer artículo acerca de los platillos voladores. Todavía cuando era un niño ya estaba influido por el trabajo de Charles Fort, un escritor que se pasó la vida investigando en viejos periódicos y revistas con el objeto de rastrear y rescatar los informes olvidados sobre los extraños objetos aéreos y los animales bizarros del siglo XIX. La primera oleada de testimonios acerca de Objetos Voladores No lndentificados durante este siglo empezó en 1909, anticipándose a los patrones básicos de las últimas oleadas. De hecho, esos primeros objetos, a los que con frecuencia se les llamaba "dirigibles", siguieron las mismas rutas que actualmente recorren los platillos voladores modernos desde Nueva Zelanda hasta Oklahoma. El señor Fort buscó una explicación para esas observaciones y afirmó, con bastante regocijo, que nosotros éramos los huéspedes de las "gentes" que vivían en el cielo. (También propuso la hipótesis de que el firmamento tal vez sea una farsa y las estrellas solamente luces que cuelgan de cuerdas a una distancia de miles de kilómetros sobre nuestras cabezas).
 El señor Fort no contaba con ninguna prueba, aparte de los recortes de periódicos raídos, y como Verdadero Creyente (VC) que soy, yo tampoco requiero de ninguna. En el año de 1952 escribí y produje un programa de radio titulado Objetos en el Cielo, que se transmitía por toda Europa y que como efecto inmediato recibí una enorme cantidad de correspondencia. Entre 1947, el comienzo de la época moderna, y 1966, el año de la oleada más grandiosa de Objetos Voladores no Identificados, sucedieron muchas cosas misteriosas en el seno del gobierno de los Estados Unidos y también entre los civiles que perseguían platillos. El caos era total y cualquier persona que intentara entender el panorama que presentaban los OVNIS estaba condenada a la frustración. Los dementes tenían las riendas del poder, particularmente dentro del gobierno, y los civiles entusiastas de los misteriosos objetos voladores, junto con sus atolondradas organizaciones, comenzaron a dedicarse en forma diligente a estudiar los casos más importantes porque no se conformaban con las explicaciones oficiales. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos, de vez en cuando, llevaba a cabo sus investigaciones características y cada año publicaba una hoja donde resumía el número de testimonios y así sucesivamente. Ese esfuerzo se desarrolló en una forma tan desvergonzada que, año tras año, las columnas de cifras se sumaban de modo incorrecto y las estadísticas básicas se alteraban y falsificaban en forma despiadada. Un catedrático universitario, contrató a varias personas para que encontraran algunas explicaciones astronómicas de las observaciones de OVNIS, y a menudo les echaban la culpa a estrellas y cuerpos celestes que ni siquiera se percibían en el firmamento en el momento de la observación. Era la época de las Grandes Mentiras y los entusiastas de los Objetos Voladores No Identificados estaban tan distraídos con las absurdas intrigas de la Fuerza Aérea que les quedaba muy poco tiempo para investigar seriamente el fenómeno.
  De hecho, durante los primeros 19 años de los Pequeños Cobardes Melodramáticos, no descubrimos nada más acerca de los platillos voladores que lo que habíamos aprendido durante las primeras semanas de julio de 1947, cuando el novelista Tiffany Thayer y los audaces miembros de su Sociedad Forteana le anunciaron al mundo entero que estábamos recibiendo visitantes del planeta Venus. (Por cierto que en 1932, cuando Tiffany Thayer fundó la Sociedad Forteana, el propio Charles Fort se rehusó a inscribirse en ella, alegando que si lo hubiera hecho no tardaría mucho en verse obligado a afirmar que se aliaría con los Alces). A pesar de todo, Tiffany Thayer tenía una influencia muy poderosa y, durante más de un cuarto de siglo, sus ideas políticas tan peculiares dominaron el terreno de los Objetos Voladores No Identificados. Estaba convencido de que el gobierno de Estados Unidos se encontraba involucrado en una conspiración masiva de silencio respecto a cualquier cosa extraña.


LA CONSPIRACIÓN

 En 1966, un editor de la revista Playboy me comprometió en una reyerta acerca de los platillos voladores, porque quería publicar un artículo "definitivo" sobre el tema. El primer paso lógico que se tenía que dar era el de conseguir expertos en la materia. Muy pronto me di cuenta de que no existía ninguno. Había individuos que se autodenominaban "especialistas", pero todos ellos se revolcaban en egocéntricos delirios de grandeza, y todos peleaban sin tregua con sus compañeros "expertos". En este campo la paranoia estaba difundida por todas partes, y cada uno de los adolescentes y de las pequeñas viejecitas que usaban zapatos de tenis y que estaban involucrados con la cacería de Objetos Voladores No Identificados, tenían la plena convicción de que el gobierno de Estados Unidos, y en forma especial la Fuerza Aérea y los agentes de la CIA, gastaban millones de dólares para violar su correspondencia y para intervenir sus teléfonos. También había una gran superposición de extremistas de derecha, y de muchas de las creencias más extravagantes tipo la Sociedad John Birch, e incluso el Ku Klux Klan, que de alguna manera se relacionaban con la ciencia popular de los platillos voladores. Los legendarios Iluminados -esos místicos secretos que siempre están de moda en el mundo— reemplazaron a los comunistas cuando surgió de nuevo la amenaza de extrema derecha durante el decenio de 1960 a 1970, y pronto los investigadores de Objetos Voladores No Identificados empezaron a mirar con desconfianza a todos, aun sin reconocer a ningún Iluminado aunque se los pusieran frente a sus narices.El Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (CNIFA) que en aquel entonces se encontraba en Washington, en un momento determinado casi se vino abajo cuando el director de dicho grupo rechazó a un voluntario negro. Solamente podían inscribirse los hombrecitos de color verde.
  Durante el decenio de 1950 a 1960, se publicaron muy pocos libros cuyo tema central eran los Objetos Voladores No Identificados, y la mayoría caían dentro la categoría de excéntricos; por puesto, hoy resulta casi imposible conseguir un ejemplar de esos. (Incluso el promedio de libros sobre OVNIS que se venden hoy día oscila entre los 3,000 ejemplares, lo que constituye una cantidad patéticamente reducida si se toma cuenta la tremenda publicidad que ha recibido el tema).


SANDERSON, LA FUERZA AEREA Y YO

El zoólogo Iván T. Sandersort. escritor y personaje muy famoso de la televisión norteamericana, tenía una biblioteca con algunos. de los mejores libros. Vivía en una granja de una región despoblada al norte de Nueva Jersey. Era un británico carismático que, por lo general, estaba rodeado por una multitud de visitantes; sin la ayuda de nadie Sanderson dio a conocer al
público norteamericano el tema del Abominable Hombre de las Nieves y el de Pata Grande (Big Foot). Nos conocimos en una forma muy original, porque una vez yo me decidí a seguir las huellas en el Himalaya del escurridizo Abominable Hombre de las Nieves, e Iván estaba elaborando un libro que debía incluir la mayoría de esos horrores cubiertos con pelo. También desde hacía mucho tiempo él era un observador del tema de los Objetos Voladores No Identificados, y al comienzo de mi entrevista con él me dio el mejor consejo que he recibido en toda mi vida. Me advirtió: "No tomes esta ocupación de los platillos voladores con exagerada seriedad; debes de concebirla solamente como si fuera un ejercicio intelectual".
 Hice varios viajes a Washington y también fui al Pentágono con el firme propósito de demostrar objetivamente la posición de la Fuerza Aérea acerca de la controversia. La mayoría de los oficiales me mintieron en forma abierta y repetidamente respecto a varios asuntos. Me di cuenta de que el famoso Proyecto Bluebook de hecho se encontraba en manos de un sargento sin escrúpulos. Sus archivos parecían un verdadero chiquero. Las investigaciones que hacía tenían como fundamento una farsa. Su mayor angustia era que el público se diera cuenta de que no se sabía nada sobre platillos voladores y de que el campo de acción de dicho fenómeno era mucho más amplio de lo que cualquier observador indiferente pudiera imaginar. En aquel entonces los Objetos Voladores No Identificados estaban (y están) eludiendo con bastante éxito nuestros sistemas defensivos y aterrorizando con frecuencia en las granjas, en las carreteras, e incluso —aunque usted lo crea o no—en las pistas de aterrizaje de los aeropuertos. Desde hace muchos años han estado provocando varios daños considerables en distintas propiedades. La Fuerza Aérea de Estados Unidos no ha podido protegernos de sus intrusiones, y el FBI y otras agencias cuya función es aplicar la ley no han podido detenerlos en su infracción constante de nuestro territorio. Así es que durante años ha existido una táctica confusa para encubrir todas estas cosas dentro de un execrable patrón de maniobras burocráticas.

LA HISTORIA REAL DE LA FUERZA AÉREA

Mucho tiempo antes de que la Fuerza Aérea publicara el Proyecto Grudge, en 1949, Tiffany Thayer y sus compañeros comenzaron a gritar: " ¡Cúbranse por completo!". El Proyecto Grudge era una obra de 600 páginas que pretendía demostrar que todos los Objetos Voladores No Identificados eran nubes, globos atmosféricos, estrellas errantes o enjambres de abejas. Se llamó a varios físicos y astrónomos para que contribuyeran con sus escritos científicos a fundamentar esta farsa. Ninguno de ellos se molestó en investigar ni un solo caso de OVNIS, pero cada uno de ellos recibió un promedio de 5,000 dólares por su cooperación para dicho proyecto.
 La historia real es más interesante y resultó mucho más cara. En 1947, al Comando Aéreo Técnico de Inteligencia (CATI) que se encuentra en la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson en Ohio, se le asignó la tarea de investigar la novedad de los Objetos Voladores No Identificados. El CATI estaba integrado por expertos del departamento de inteligencia con bastante experiencia, quienes se dedicaron de lleno a su trabajo con gran habilidad y entusiasmo. Un año más tarde, elaboraron un informe que se titulaba: Evaluación estrictamente confidencial sobre la situación. Sus conclusiones eran que los OVNIS eran reales, que no provenían de Rusia y que podrían ser de origen extraterrestre. La evaluación llegó a las manos del jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el general Hoyt Vandenburg, y del secretario de Defensa, James V. Forrestal. El general Vandenburg también ha ocupado el puesto de jefe del Grupo Central de Inteligencia (GCI), precursor de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hasta el primero de mayo de 1947 cuando fue substituido por el contralmirante Roscoe H. Hilienkoetter. El general Vandenburg, de hecho, no solamente era la persona que estaba a la cabeza de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, sino que también era un miembro altamente respetado de la comunidad de inteligencia. El fue quien ordenó al CATI que dejara de inmiscuirse en el asunto de los platillos voladores y que se abstuviera de publicar esa negativa pública, la cual más tarde negativa pública, la cual más tarde se convertiría en el Proyecto Grudge. Después decidió volcar el "problema" de los Objetos Voladores No Identificados sobre el secreto GCI, aun cuando el presidente Truman ya había limitado el campo de acción del GCI al prohibirle que operara dentro de Estados Unidos de Norteamérica. 
 La reacción del señor Forrestal ante la Evaluación estrictamente confidencial fue mucho más personal. De acuerdo a lo que se publicó en los informes periodísticos de esos días, se dijo que salió corriendo por todos los corredores del Pentágono gritando: " ¡Nos están invadiendo y no podemos detenerlos!". Estaba convencido de que su teléfono estaba intervenido y se lo llevaron, contra su voluntad, a un hospital. Aunque lo pusieron en una habitación de un piso bajo, de alguna manera consiguió que lo instalaran en un piso más alto, desde donde se aventó por la ventana y se suicidó.   Algunos años más tarde, el contralmirante Hillenkoetter se hizo miembro del consejo directivo del Comité Nacional de Investigadores sobre Fenómenos Aéreos (CNIFA).


 EL FRAUDE CONDON

En 1949, después del Proyecto Grudge, la Fuerza Aérea de Estados Unidos intentó acabar con toda esta realidad. No obstante, hay suficientes pruebas que indican que alguien estuvo estudiando en forma bastante entusiasta los informes. Probablemente ese alguien fue el GCI, que se convirtió, con bastante rapidez, en otra pesadilla burocrática que absorbía la mayor cantidad de dinero posible mientras realizaba el menor trabajo que podía hacer. Después de todo, no se puede. afirmar que el objetivo principal del gobierno sea el de desempeñar un trabajo productivo. Su meta es la de despilfarrar dinero. El asunto de los platillos voladores nunca constituyó un botín suficientemente atractivo para la burocracia. En 1952, la CIA congregó a un grupo especial de científicos para decidir que los platillos voladores no existían y que sólo eran una forma de perder el tiempo. Desde 1952 hasta 1967 el gobierno norteamericano, y también la CIA, aparentemente sólo le prestaron una atención simbólica a dicho fenómeno, aun cuando el capitán Edward Ruppelt de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aseveró que el gobierno estaba gastando millones de dólares anualmente en la investigación acerca de los OVNIS. Después admitió con modestia que incluso una vez examinó un pedazo de estiércol de vaca porque creía que era una prueba de la existencia de los visitantes extraterrestres. A mediados del decenio de 1960 a 1970, la Universidad de Colorado despilfarró medio millón de dólares —de nuestros impuestos— al realizar un estudio sobre OVNIS auspiciado por la Fuerza Aérea, el cual fracasó como consecuencia de varios conflictos de personalidad que se suscitaron.
El director del proyecto, el doctor Edward Condon, incluso envió una banda de música a una zona desierta porque le informaron que probablemente un OVNI aterrizaría allí. Cuando uno tiene en mente todas las otras tonterías y las une con este soso proyecto, puede deducir que ese fue el momento más sublime del doctor Condon. Poco tiempo después algunos de sus científicos más destacados fueron arrestados por fumar mariguana. 
 En una ocasión, un oficial del Pentágono me informó que la investigación de un solo caso de observación de un OVNI les costó 10,000 dólares. Durante mucho tiempo intenté apoderarme del informe sobre el presupuesto de Proyecto Bluebook, pero estaba enterrado dentro del presupuesto general de relaciones públicas y no se podía sacar a la luz. Según me informó una secretaria, la tarea más pesada era la de contestar el "correo infantil". Sin embargo, el día que fui a visitar al teniente coronel Maston Jacks, una niñita entró en la oficina y depositó en el escritorio una gran carpeta de color rojo que contenía recortes de periódico y en la portada decía "Estrictamente Confidencial", así es que probablemente el servicio de recortes de periódico formaba parte de sus gastos. Mis experiencias con los civiles expertos, con los apologistas de la Fuerza Aérea norteamericana y con los científicos que fumaban mariguana, me convencieron de que sólo había una manera de descubrir lo que estaba sucediendo. Era necesario que fuera al campo a investigar una observación reciente que yo mismo experimentara. 
                                                                            (CONTINUARÁ)

Artículo publicado en la revista mexicana Contactos extraterrestres N° 94 (6 de Agosto, 1980)



jueves, 14 de septiembre de 2017

ASCENSO A LA MONTAÑA DEL DIABLO

 Compartimos en esta ocasión otro artículo sobre el misterioso volcán Llullaillaco (Revista Notinorte. Año XIII N° 139, 4 de Junio de 1993), que nos hizo llegar nuestro amigo y colaborador, el espeleólogo e investigador Javier Stagnaro, quien también buscó en su momento, junto al célebre explorador Julio Goyén Aguado y su equipo, desentrañar algunos de los enigmas de la sagrada montaña.

Es casi inaccesible, misterioso. Alberga construcciones de épocas remotas y atesora leyendas de dioses y tesoros. Es el volcán Llullayllaco, una de las cimas más altas de la Tierra. Con exclusividad, Notinorte entrevistó a varios integrantes de la expedición más reciente a sus entrañas. Este es el resultado.

"Pachamama bebe y masca la coca y la chicha, para que sea bueno este cerro. Para que los hombres caminen bien, para que no les suceda nada malo." (Fragmento de la oración a la
Pachamama). 

El expedicionario que se anime a pisar el Volcán Llullayllaco encomendará su suerte a la Madre Tierra y aceptará sin chistar las adversidades preparadas por los dioses, si ese día se levantaron de mal humor. El Llullayllaco es un lugar sagrado ubicado en el corazón de la puna salteña, en el límite con Chile. Hay que ser respetuoso de las leyes que allí imperan. No se puede dañar a la montaña "porque los espíritus se vengarán sin piedad", advierten los lugareños. Y tienen razón.

"Allí arriba existen cosas malignas"
 El Llullayllaco se eleva a 6.739 metros sobre el nivel del mar. Ocupa el sexto lugar entre los picos más altos de la Cordillera de los Andes y tiene apenas 200 metros menos que el Aconcagua. El cóndor y la vicuña son las únicas especies que pueden sobrevivir a las duras condiciones climáticas.  Popularmente se lo conoce como "La Montaña del Diablo", según la traducción del prestigioso americanista argentino Dr. Dick Edgar Ibarra Grasso. El término quichua "Llullayllaco", dice, significa "el sitio del que no puede dejar de mentir", y el gran mentiroso para todas las religiones es el Diablo.
 Etimología aparte, lo cierto es que la montaña tiene el nombre muy bien puesto. "Allí arriba existen cosas muy malignas", asegura con conocimiento de causa Horacio Casellas (55), director científico de la expedición organizada precisamente por la Fundación Ibarra Grasso, que en enero último ascendió al volcán.
 La misma fue financiada con aportes de empresas privadas y respaldada por la organización ecologista Greenpeace. El equipo estuvo integrado por el propio Casellas (director científico); Pedro Parodi (director cinematográfico); Juan Giménez (biólogo); Adrián y Diego Bermejo (libro de viaje y prensa); Miguel Douras (fotógrafo profesional); Gerónimo Pratolongo (ayudante de campo y relevamiento topográfico); Jorge Signorini (producción de cámaras); Esteban Zapir (camarógrafo) y Marcelo García (Sonidista).


 La construcción más alta de la Tierra 
 El objetivo del ascenso fue filmar un documental sobre el "Complejo Ceremonial de Altura", con la intención de difundir y preservar esas maravillas arqueológicas. "Esas ruinas son parte de nuestras raíces -explican Adrián (23) y Diego Bermejo (22)-. Filmarlas para promover su restauración es nuestra forma de preservar para la posteridad, como americanos y argentinos, algo que forma parte de nuestro complejo étnico, de nuestra cultura y nuestra herencia. Estas ruinas valiosas pueden disgregarse hasta su desaparición, si no son conservadas."
 El Complejo consiste en una serie de edificaciones escalonadas que se extienden desde los 4.200metros hasta la cima del Llullayllaco, y su altar, a 6.700 metros, fue calificado por el Libro Guinnéss de los Records como "la construcción humana más alta de la Tierra". 
 Se cree que fue erigido por una cultura que vivió en la zona antes de la llegada de Colón a América, que podríamos denominar de los "puneños" o "atacameños", y sus construcciones sirvieron tiempo después a los fines del Imperio Incaico a su llegada a ese lugar. Allí se efectuaban sacrificios humanos a los distintos dioses, y se rogaba a los cielos que lloviera sobre el valle y la meseta, trayendo beneficios y prosperidad a los pueblos.

Un mensaje para los dioses 
 Los rituales sagrados que efectuaban los incas rendían tributo a los Achachilas, que simbolizaban a sus antepasados. En esas ceremonias solían inmolar a un ser humano, y la persona elegida para el sacrificio debía ser pura de cuerpo y alma, virgen de toda relación sexual. Por ello, seleccionaban a criaturas de no más de 12 años. Una vez designada la víctima, se la vestía con ropas finas y se la adornaba con joyas. Luego, se la transportaba en angarillas hasta el Altar. "Los sacerdotes le susurraban al oído el mensaje que comunicaría frente a los dioses y se procedía al estrangulamiento con un cordón de lana de llama", narra Casellas. 
 A menudo, en lugar de un ser humano eran sacrificadas llamas u otros animales, o se enterraba una figurilla de oro o plata, en reemplazo de la criatura virgen. También podían quemarse en su lugar valiosos bienes, para que su esencia subiese al cielo. 
 A pesar de la certeza de aquellas ceremonias, en el Llullayllaco no se han encontrado aún momias de esos sacrificios humanos, como sí ocurrió en San Juan y en Chile, donde se hallaron un par de ellas.(1)  

Una aventura peligrosa
 Los primeros pasos que fueron gestando la expedición de la Fundación Ibarra Grasso fueron las charlas de los jóvenes Adrián y Diego Bermejo con Don Julio Goyén Aguado, presidente del Centro Argentino de Espeleología y con tres importantes expediciones al Llullayllaco en su haber en busca de una cavidad lávica, y con el propio Dr. Dick Edgar Ibarra Grasso, autor del libro "Argentina Indígena" y más de 30 obras antropológicas, quienes -por la peligrosidad de la aventura- intentaron hacerlos desistir de su idea. 
 El ascenso comenzó a cobrar visos de realidad cuando los Bermejo tomaron contacto con el museólogo Horacio Casellas, con experiencia en esa montaña y sus historias.
 El campamento base de la expedición fue instalado a los 4.900 metros de altura; el primer campamento intermedio, a los 5.700 metros; el segundo campamento intermedio, a los 6.150 metros, y la zona de exploración se definió entre los 6.550 y los 6.650 metros. 
 Ya a los 4.800 metros de altura, casi donde se ubicó el campamento base, se levanta en la montaña la primera gran edificación: el "tampu" o paradero, que era de los pastores. Su forma es circular y, si se permite la comparación, poseía varios ambientes. "Contaba con un depósito para los granos, tres habitaciones y un patio dividido en dos que era la parte del tampu donde se desarrollaban las tareas diarias", describe Casellas como si estuviera hablando de su propia casa. 
 Cerca de allí se encuentra el cementerio. Entre las tumbas ya devastadas se hallaron pequeñas piezas óseas que permiten suponen que bajo esas parcelas se sepultaron puneños, según Casellas. El puneño pertenece al grupo racial andino. También se encontraron cerámicas de tipo cuzqueño, lo que comprueba la influencia de los Incas, que habrían arribado a la zona como conquistadores.


El primer hombre y la primera mujer
 La Montaña del Diablo atesora numerosas historias acumuladas a lo largo de centurias. Más allá de la desaparición del Imperio Inca sobre la Tierra, se cuenta que los dioses le concedieron vida eterna a sus integrantes a través de las leyendas. 
 Una de ellas nos sitúa en el momento en que el cacique Atahualpa fue capturado por Pizarro. El conquistador pidió como rescate una cantidad de oro y plata igual al volumen de la habitación que ocupaba el jefe inca. Desde distintos puntos del Imperio arribaron enormes tesoros, pero el pago fue en vano: Pizarro mató a Atahualpa. Los súbditos del cacique suspendieron los envíos, pero en ese momento ya estaban en viaje siete sacos de cogote de llama repletos de joyas. Los incas -dice la tradición-, habrían enterrado ese tesoro en el Llullayllaco, para que no cayera en manos de sus enemigos.
 Otra leyenda, no menos conmovedora, habla de la existencia de la Pakarina en algún lugar de la cima del volcán. La Pakarina es, ni más ni menos, la matriz oscura de donde salieron el primer hombre y la primera mujer, su compañera...

Los alemanes no temen al Diablo 
 En este siglo y el anterior, fueron varias las expediciones documentadas que estuvieron en el Llulláyllaco. Cronológicamente, fue el explorador Phillipi quien mencionó primero la existencia del volcán, que todavía echaba humo, a mediados del siglo XIX. Mucho tiempo después, en 1953, ascendieron a él los alemanes Hans Rudel, héroe de la aviación en la guerra (realizó el escalamiento con su pierna de goma, pues fue herido en combate), Karl Morghen y Rolf Danel, quienes llegaron a la cima y descubrieron el altar que coronaba el Complejo Ceremonial de Altura. Por desgracia, como testimonio de la hazaña quedó en la montaña el cuerpo de Erwin Fritz Neubert, atrapado mortalmente en una de sus grietas.
 Algunos documentos dan a la versión que sostiene la visita de importantes jerarcas nazis al lugar, entre ellos Martín Bormann. ¿Por qué tanto interés? La respuesta tiene que ver con otra leyenda: sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, un submarino nazi recaló en Chile para descargar el tesoro del Banco del Reich; el propósito de la misión fue esconderlo en las cumbres inhóspitas del Llullayllaco para resucitar en el futuro la Alemania Nazi.

"Conviene que adelgaces"
 Los Dres. Salvador Mazza y Miguel Eduardo Jórg (el primero es el mismo cuyo nombre lleva el Mal de Chagas-Mazza; el segundo, era médico, biólogo y naturista) descubrieron en 1932 la Chungara del Llullayllaco, ubicada a 5.550 metros de altura. Esta es la cueva más alta de la tierra y albergó en el pasado remoto a caravanas de llamas y mulas, cuya presencia en sitios tan elevados sigue siendo aún hoy un misterio. 
 El largo máximo de la caverna llega a los 560 metros y parece ser un enorme cono, casi un cilindro, cuyo límite superior no es visible, pues la luz de las linternas se pierden en el vacío. Es una catedral del silencio y las tinieblas. Allí, el doctor Jórg cayó prisionero al desmoronarse la entrada y fue liberado a punto de desfallecer. Al ser liberado, el Dr. Mazza le dijo: "Nos hemos retrasado quince horas. Conviene que adelgaces si vamos a seguir con trabajos de esta suerte".
 A partir de 1956, el equipo de Matías Rébitsch persistió tres veces en sucesivos intentos por alcanzar el altar, por encargo de la Universidad de Insbruck. Finalmente, el Centro Argentino de Espeleología realizó tres viajes que dieron como resultado el redescubrimiento de la boca de la Chungara, de la propia Chungara y de piedras .filosas que fueron empleadas por habitantes de la zona 30.000 años atrás para machacar los huesos de las presas. Este hallazgo constituye el descubrimiento de la industria lítica más antigua de Sudamérica.


La enfermedad más temida
 Como sucede con otras montañas y lugares inaccesibles, los expedicionarios al Llullayllaco deben sortear numerosos peligros. En primer lugar, deben convivir con el apunamiento, cuyos síntomas son: falta de voluntad para moverse, falta de oxígeno (sensación de ahogo) y fuerte dolor de cabeza. Además, los exploradores tienen que enfrentar un micro clima de Puna que no es comparable con los demás. Tanto es así que un visitante del lugar aseguró: "Después de trepar la Montaña del Diablo, el Aconcagua lo subo corriendo". 
 La diarrea del viajero, otra penuria habitual, dura entre cuatro y seis días; deshidrata rápidamente a la persona y facilita el desarrollo de anginas. Pero la enfermedad más temida es la Locura de Altura: el individuo sufre un desequilibrio mental que cambia su carácter; puede convertirse en un ser agresivo o bien ver alucinaciones. Según testimonios, se cura con sueño profundo y medicamentos y la persona recuperada se olvida que estuvo dominada por la Locura. Si el enfermo no es controlado por sus acompañantes, puede volverse un problema y perjudicar los planes de trabajo; se sabe de un caso, por lo menos, en que un afectado por la Locura de Altura agredió con armas a sus compañeros.


Perdidos en la noche 
"El Volcán parece que palpita como el cuerpo de un ser humano. ¡El Llullayllaco tiene vida!", enfatizan Gerónimo Pratolongo (20) y Adrián y Diego Bermejo, tratando de definir esa emoción intransferible que sintieron en las alturas puneñas. Fiel a su mal carácter, el Llullayllaco los castigó duramente: estos tres estudiantes de antropología, expertos escaladores y con varias expediciones en su haber, estuvieron al borde de la muerte. 
 Una noche debieron salir al rescate de un grupo de compañeros que había quedado incomunicado en el segundo campamento intermedio, a 6.150 metros de altura. "Corrimos un riesgo enorme, pero era nuestra obligación", cuenta Adrián. Es que los expedicionarios tienen un pacto de honor: si un compañero está en peligro, hay que dar la vida por salvarlo.
 Adrián, Diego, Gerónimo y el subalférez Marcelo Coda, de la Gendarmería, que como suele hacerlo con las expediciones importantes prestó asistencia a los escaladores con un grupo de apoyo logístico, desafiaron al frío y la oscuridad. "De noche, los caminos que uno conoce de nada sirven porque cuesta mucho ubicarlos. Tanto es así que nos perdimos", narra Diego. El apunamiento los fatigaba y les pesaba hasta una cajita de fósforos. Estuvieron dando vueltas por la carpa durante cinco horas sin darse cuenta, pues estaba tapada por la nieve.
"A Gerónimo y a mí se nos empezaron a congelar las manos y los pies", comenta Diego. "Yo, sin embargo, sentía mucho calor", agrega Adrián. Mientras Coda había tomado otra ruta y había conseguido localizar el campamento, los tres amigos estaban en apuros: una fuerte tormenta los acechaba. La falta de oxígeno aletargaba sus organismos y también les provocaba alucinaciones. "En un momento, empezamos a escuchar ladridos -dice Adrián-. Después me pareció ver una foca, fui corriendo para atraparla y cuando estoy por llegar reacciono: estoy loco, no puede haber una foca aquí".
 La Montaña del Diablo los estaba arrullando como bebés para que durmiesen el sueño eterno.
"El cansancio es tan insoportable que uno quiere acostarse y descansar. En un primer momento te
relajas, pero así le das más chance a la muerte; el cuerpo se enfría y se congela pronto", advierte
Diego. Con todo, pudieron regresar al campamento; quizás el Volcán se apiadó de ellos y les perdonó la vida.
 Meses más tarde, los protagonistas del relato aparecen distendidos ante Notinorte. Tal vez ahora, a la distancia de aquella situación límite, la muerte les resulte menos cercana. La pregunta que siguió fue bastante elemental por parte del cronista:
 - ¿Cómo toman sus padres sus aventuras?
- "Bueno, ellos ya están resignados", responden entre sonrisas.
Adrián, Diego, Gerónimo y Horacio Casellas, que por su experiencia es elogiado por los jóvenes, saben que después del Llullayllaco sus vidas no serán las mismas. La Montaña del Diablo fue un poco su hogar. Los Incas, los Achachilas, la Dama Blanca y hasta los gendarmes son casi sus parientes.
- ¿Volverán algún día?
- "Sí, es muy probable, si se dan las condiciones y la Pachamama nos protege.


Informe: Daniel H. Artola
Edición: Rodolfo Gaspar

(1) Aclaración: esta expedición se realizó seis años antes del descubrimiento "oficial" de las momias de los niños Incas. Julio Goyén Aguado y su equipo de científicos y exploradores conocían desde hace varios años atrás el lugar y pensaban hallar las momias, hasta que la poderosa National Geographic y asociados llegaron primero.

martes, 5 de septiembre de 2017

EL ORO DE ATAHUALPA por MIGUEL CASELLAS

EN BUSCA DEL RESCATE DEL ÚLTIMO EMPERADOR INCA

La escueta arria de llamas marchaba con paso parejo. El viento helado de la Puna ahuecaba los coloridos ponchos de los arrieros Kollas. Por delante, el Jhatunñan ("Camino Grande") ó Incañan ("Camino del Inca") cono gran serpiente ocre, subía cerros y bajaba a valles, llevándolos hacia el Cuzco ("ombligo" o "centro") capital del Imperio Incaico. 
 Si los conductores de los cargados auquénidos hubieran conocido el Calendario Europeo, estaría transcurriendo para ellos el 30 de Agosto del año del Señor de 1533. Pero como no lo conocían, podrían haber hablado de la época en que la "talla" se clavaba en la tierra para sembrar el maíz y la papa, y se iba recogiendo también el pimiento y otras legumbres.
 Sólo el que los conducía, el Jhatuncuraca ("Jefe Grande"), quien lucía aros de oro en las orejas atravesadas por el mismo Emperador, podía haberles aclarado el punto. Pero ahora, su preocupación era otra. Mientras la nudosa mano cobriza apretaba el hacha y medía con fruncido ceño el camino que aún faltaba recorrer.
 Estaba retrasado. Y el castigo sería grande; posiblemente, la muerte para él y toda su familia. 
 Al compás del resonar muelle de los cascos de las karhuas (llamas) y las ushutas de los hombres, el dignatario pasó nuevamente revista a los hechos. Una vez más, hasta hallar donde estaba el error.
 Primero, la llegada de un mensajero con extrañas noticias. Los Viracochas, a pie 6 montados en seres similares al Wari (animal parecido al guanaco, pero más grande y con características del cóndor y puma) llegaron y violando la santidad del Hijo del Sol, lo sometieron a prisión.
 Quién sabe qué pecado pudo haber cometido para cine los dioses lo redujeran a ese estado. Obediente ante poderes tan superiores. todo el Imperio permaneció a la espera de los acontecimientos. 
 Y el Gran Jefe Kolla se mantuvo también en sus valles nativos, administrando los bienes del Inca, enviando periódicamente hacia el centro administrativo del Imperio sus arrias cargadas con el fruto de la tierra que correspondía al Sol y al Inca. 
 Y después, abruptamente, otro mensajero. Con noticias y órdenes. 
 Primero las noticias. Los Viracochas necesitaban Khori. El sudor del Inri dejaba caer sobre la tierra, y allí se endurecía, sin perder su brillo y color. El color y el brillo del Inti, el Sol. Y como él, sagrado. Por ello, sólo se utilizaba para hacer buscas (cosas sagradas) como los aros-insignia de su autoridad.  A cambio de la libertad del Sapa Inca, el Hijo del Sol, los Viracocha querían Khori. Todo el Tahuantinsuyu debería contribuir enviando el sagrado sudor del Inti al Cuzco. 
 Y la orden. Cada jefe de Ayllu, cada Runa (hombre), cada Wami (mujer), cada Amauta Willca (sacerdote) de cada poblado, debería entrega cuánto Khori tuviera. Personalmente, 6 en los templos y adoratorios a su cuidado. 
 Y así, lenta pero seguramente, el aporte de ese sector del Kollasuyu se fue completando. No era mucho, y no había tiempo para más. Se repartió en siete cogotes de llama (cortados en forma de bolsa desde el gañote hasta la espaldilla y cosidos en sus extremos) calculando que cada uno pesara exactamente treinta kilos, lo que suele cargar una llama. Si se le agrega un kilo más, el animal se arroja al suelo, negándose a marchar. Y ahora él, el Jhatuncuraca de esos valles, caminaba llevando doscientos diez kilos de Khori. Cuando llegara al Cuzco, se presentaría ante el Dios hijo de Inti, descalzo y portando él mismo una de las bolsas sobre su espalda, a la cuál habría agregado sus propios aros. 
 Con los ojos cerrados para no enceguecer con el brillo del Sapa Inca, rendiría su mayordomía y esperaría la muerte por llegar tan tarde. Interrumpiendo su meditación, los ojos entrenados del Jefe vieron algo. Un hombre venía corriendo por el camino. El sonido de la caracola ("pututu") conque se anunciaba, le dijeron, antes de distinguir el plumero blanco y la forma especial de correr, que era un "chasqui", un mensajero.
 Esbozando el gesto ritual de echarse de bruces y cubrirse los ojos, el hombre jadeó su mensaje. Mostraba consigo el cordón rojo (un trozo del "llautu" del Inca) que lo sindicaba como mensajero real. Y nadie hubiera dicho una mentira como la que estaba contando ahora, sabiendo que su castigo sería ser amarrado desnudo a un cardón con tiras de cuero húmedas, hasta ser devorado vivo por las alimañas... 
 Al oírlo, el Jefe sintió cómo su mundo se hundía alrededor. Pero exteriormente (práctica de toda una vida) permaneció impasible. Lo que aquél servidor decía era que el Sapa Inca había muerto. Por voluntad de los Viracochas, su espíritu había subido al Aanán Pacha, la morada del cielo ("Upa Marca") y allí se había reunido con su padre el Sol. Y los sabios amautas habían dictaminado que los Viracochas eran malos, hijos de Supay. Y que no era necesario entregarles más del sagrado Khori.  Mientras el fatigado servidor seguía su carrera hasta la más próxima posada, el Jefe puso su poncho sobre una roca, y se sentó a pensar. Como los sabios amautas le habían enseñado, cada hecho tenía seis caras, como un cubo, y no se podía decir que se lo conocía hasta no haber visualizado cada una de esas caras. Y tomó una decisión. 
 Adelante y más allá de su vista, abrazado por los dos Incañan, el de la costa y el de los cerros, estaba el más alto de éstos, el más sagrado. Aquél que en sus entrañas albergaba la enorme "chincana" (Cueva) que fuera la Pakarina o matriz primera de donde ellos, los Kollas, habían salido. El cerro donde, en distintos círculos había poderes benignos, pero también malignos. Donde Supay moraba a veces. Que por eso se lo llamaba con el debido respeto, el Llullay -llacú (el lugar del): "Que no puede dejar de mentir". Es decir, el lugar del Diablo. 
 Y un momento después. las afelpadas patas de las llamas volvían a su ritmo. En dirección ahora al enorme volcán que más tarde sería apodado el Centinela de la Puna. 
 Hasta aquí la leyenda. Una leyenda que es permanentemente contada por aquellos ponerlos que de uno y otro lado de la cordillera rompen su natural mutismo, por amistad o por influencia del alcohol, y se confían al extranjero. Y todos sabemos que en el fondo de cada leyenda, por fantástica que aparezca. se oculta una verdad. 
 Uno de los primeros en citarla en un trabajo científico, (articulo "In den Puna De Atacama", aparecido en 1958 en el Jahrbuch des Tiroler Alpenvereins). fue el alpinista e investigador austríaco Mathías Rebitsch. El trabajo, traducido por el Dr. Osvaldo Menghin, fue reproducido en los Anales de Arqueología y Etnología de la Univ. Nacional de Cuyo (Argentina) en 1966. 
 Aquél viajero, que efectuó dos expediciones al LLullayllaco, los describe en forma idílica: "En regularidad perfecta, surge con blancura de nieve inmaculada a una altura inconcebible, de los cerros violeta oscuros hacia el cielo azul acero de la Puna, hasta los 6.730 metros con filos de roca y lenguas de hielo. Una montaña maravillosa que invita a escalarla... totalmente aislada, es la montaña dominante del centro-norte de la Puna de Atacama. Cuando los Conquistadores españoles en el siglo XVI pasaron a su lado, todavía vieron surgir humo de su cumbre... cien años antes de aquellos habían pasado cerca los Incas en su gran campaña de conquista hacia Chile y habían construido una carretera militar paralela a la costa chilena y otra al Este, al pie de la cordillera. En el medio se hallaba el Llullayacu (Sic)".
 "Muchas leyendas giran todavía alrededor de él. y en las mentes de los trabajadores de La Casualidad (se refiere a la cercana mina de azufre, hoy semi abandonada, último lugar habitado antes de llegar al volcán) existe la acostumbrada historia de un tesoro incaico que fue salvado de los españoles ocultándolo en su cumbre".
 Esa misma historia le fue contada al autor de éstas líneas, ya en la década del ' 80, durante sus tres expediciones al lugar, hito demarcatorio de la frontera entre Salta (Argentina) y Chile. Pero volviendo a Rébitsch, que excava, en una región llamada Cementerio Inca. a 5.900 mts. , aproximados sobre nivel del mar, las minas de una construcción rectangular (quizás un "Tampu" o paradero incaico) es tal vez el primer europeo en denunciar, gracias a la alfarería cuzqueña hallada en el lugar, la presencia inca en el Llullayllaco, según un articulo del diario La Nación de Buenos Aires, del Jueves 1 de Junio de 1961. En nuestra segunda expedición pudimos ver "in situ" como testimonios de aquella excavación, trozos de alfarería de aquél origen.


 Vale la pena destacar que si bien es sabido que pese a su fama como expedicionario a los Andes y al Himalaya, y al apoyo del CONICET, el Museo Etnográfico de Bs.As. y el Ministerio de Educación del Tirol, Austria, a Rébitsch su excavación no autorizada en el Llullayllaco le costó una queja de la Pcia. de Salta y la apertura de un expediente por depredación del patrimonio cultural Nacional ...Pero retornemos al rescate del Inca.
 El Dr. Eduardo Jorg, médico, biólogo y naturalista argentino, perteneció durante 15 años a la Misión de Estudios sobre Patologías Regionales de la UBA; como tal, fue ayudante del ilustre Dr. Mazza, descubridor del mal que lleva su nombre, unido al de Chagas. Permaneció en Jujuy hasta 1945. En 1932, conoce a un guía poncho, Valeriano Pantoja, quien le habla del Llullayllaco y sus misterios, especialmente de la gran Chincana donde se ubicaba la Pakarina Kolla y también el escondite de los Siete Cogotes. Siguiendo sus indicaciones, al llegar al volcán, el Dr. Jorg y sus guías tienen la suerte de encontrarla y penetrar en su interior. El científico la describe como un cono, casi un cilindro, de planta oval cuyo largo máximo es de 560 mts.
  El techo no era visible, pese a haberlo buscado con una linterna de siete elementos voltaicos. En un sector del suelo se hallaron muestras de "tagala" (bosta de llama) y también estiércol de mula, fragmentos de botijos de agua u otra alfarería utilitaria, y aún testimonios de presencia europea, como botones, etc. Al salir por el estrecho túnel, el científico quedo atrapado, situación en la que permaneció varias horas, hasta que los puneños que lo acompañaban lograron ampliar el pasadizo. Evidentemente, la Chincana por primera vez había sido vista con ojos científicos. Pero, pese a posteriores expediciones en su búsqueda, nunca más fue hallada.
 Al amor de la hoguera, nuestro guía cuyo padre también había sido baquiano en el Llullayllaco, fue devanando historias. Sí, él le había oído a su padre y a otros hombres, acerca del oro del Inca. Sí, había sido ocultado en la Chincana. Sí, la Chincana existía en el corazón del Llullayllaco, y sería encontrada cuando los Achachilas que moraban en el volcán. y la Pacha Mama, la Madre Tierra o Madre del Tiempo. así lo quisieran. En honor a ellos, nosotros al llegar habíamos hecho el sacrificio con coca y alcohol en el centro del Tampu del Cementerio Inca, pidiéndoles en Quechua que nos fueran propicios...
 Sí. El Tesoro del Inca existe. Los Siete Cogotes llenos de oro están allí, ocultos en el corazón de la Chincana. Y serán hallados cuando los viejos dioses, aún vigentes en el mundo andino así lo quieran




Nota de H. Miguel Casellas (h) para la revista -suplemento- "Punto Azul" de Fabio Zerpa, editada entre 1998 y 2001. Casellas fue asiduo colaborador de la revista "Mas allá de la Cuarta Dimensión" (boletín ONIFE) dirigida por Fabio Zerpa desde sus primeros números.
 El agradecimiento de siempre para nuestro buen amigo Javier Stagnaro, quien colaboró con  este artículo de su soberbio archivo.

martes, 8 de agosto de 2017

CHARLES FORT TENÍA RAZÓN por John A. Keel

El pasado día 6 se cumplieron 143 años del nacimiento de Charles Hoy Fort (1874-1932), el personaje condenado, el que se detuvo donde la mayoría seguía de largo. Sin él no hubiesen "retornado los brujos", sin él no estaríamos escribiendo en estos momentos. 
 Y para homenajearlo, que mejor que darle paso a otro "condenado", a John A. Keel, que lo hace mucho mejor que nosotros:


Durante una buena parte de su vida Charles Hoy Fort bombardeó a los espíritus cuadrados de la ciencia oficial con hechos insólitos y malditos altamente explosivos. Ahora, muchos años después de su muerte, las realidades cotidianas están dándole la razón en todos los puntos.

Precisamente a las 9:18 A.M. del 19 de febrero, un gran fregadero de cocina de ostentosa porcelana y brillante cromado cayó del cielo en el patio trasero de la casa de un tal Waldo Yentz, destruyendo para siempre su rosal favorito. Indignado, el señor Yentz, llamó a la policía, los periódicos, la fuerza aérea y a una vieja tía residente en Toledo. Inmediatamente se arremolinaron grandes multitudes en torno al patio trasero de Yentz para averiguarlo todo acerca de ese pedazo de plomería errante. 
 El profesor de un colegio cercano se apresuró a organizar una conferencia de prensa y anunció que aquel fregadero había caído de un jet que volaba a gran altura. El profesor no había visitado el lugar de los hechos; sin embargo, señaló que cuando se ha visto volar a un fregadero se han visto todos. La fuerza aérea, por otro lado, informó a los reporteros que el fregadero seguramente se había caído de algún camión que pasaba por la carretera principal, localizada a medio kilómetro de la casa de Yentz. La tía de Yentz lo interpretó como una señal de la ira de Dios. Su esposa Shirley dijo a los curiosos que a ella nunca le había gustado el vecindario y no le sorprendía que hubiera caído un fregadero del cielo, ya que cualquier cosa podía suceder en un vecindario tan corrompido como ése. 

LLUVIA MUNDIAL DE FREGADEROS 

El señor Yentz no !o sabía, pero esa misma semana un suburbio de Moscú había sido bombardeado por fregaderos de cocina. Pravda denunció el hecho como parte de un nuevo complot del imperialismo. En Londres, en el centro mismo de Hyde Park, un aficionado a las aves fue herido por un pedazo de plomería volante, justo el mismo día que el rosal de los Yentz fue destruido. Del otro lado del mundo, en Nueva Guinea, los nativos vieron turbados sus sueños por una invasión masiva de mingitorios que parecían llover del cielo, Inmediatamente construyeron un altar y empezaron a adorarlos. 
 Las noticias oficiales sobre esta plaga de pedazos de plomería caídos del cielo viajaban con demasiada lentitud, ya que la mayor parte de los centros informativos estaban preocupados —como siempre— por las ambiguas declaraciones de los políticos, los rumores de guerra, encubrimientos sobre encubrimientos, etcétera. Pero, poco a poco, los reportes sobre la destructora plomería fueron registrados por unas 1,500 personas repartidas en el mundo, quienes desde hacía tiempo habían asumido la tarea de seguir la huella de sucesos de esa índole. A su debida oportunidad, entregaron un informe detallado de los hechos, acusando a los gobiernos de esconder la verdad al público y demandando que las Naciones Unidas organizaran un equipo de científicos que investigaran el caso. Lógicamente fueron ignorados. Pero están acostumbrados a ello. Esto prueba que existe una conspiración masiva para disfrazar la verdad. 

LA SOCIEDAD DEL ODIO MUTUO 

Ilustración de Charles H. Fort
 Estos individuos, que se llaman a sí mismos "forteanos", se odian unos a otros con fiera pasión y son demasiado suspicaces con todos los demás. Cuando la primera sociedad forteana se formó, allá por 1932, el hombre de quien tomó su nombre, Charles Hoy Fort, fríamente se negó a unirse a ella, argumentando que pronto se afiliaría a los elks. 
 El periódico de la sociedad, Doubt (Duda), fue publicado a intervalos muy irregulares: generalmente aparecía un ejemplar cada 2 o 3 años. Su posición editorial consistía en estar en contra de todo y de todos; para los forteanos aquellos asuntos que no representaban una conspiración directa del gobierno, provenían obviamente el sector militar o científico. Los forteanos percibieron la existencia de un complejo militar-religioso-industrial masivo que dirige al mundo y deliberadamente nos lleva a todos a la ruina y la destrucción, Pero corno cada forteano tiene una teoría para explicar las cosas extrañas que está investigando, y dado que cada teoría contradice a todas las demás, su mundo es un manicomio, con distintos choques de egos, sentimientos encontrados y continuos malentendidos. Los forteanos no sólo esperan ser ignorados, lo demandan. 

UN GIGANTE DESCONOCIDO 

A pesar de todas esas tonterías, cuando finalmente hemos escarbado y buscado a través del infortunado siglo XX, podemos ver hacia atrás y darnos cuenta —después de un tremendo shock— que Charles Hoy Fort sobrepasa a Churchill, Einstein, Edison y a todos los otros gigantes iconoclastas y destructores de Hitlers que han hecho acto de presencia durante los últimos 100 años. Fort buscó en las ubres de la vaca sagrada de la ciencia y nos hizo reconocer que vivimos en una época de milagros. Una época en la cual los fregaderos vuelan por los aires y pequeños hombres verdes de alguna otra parte hacen cabriolas en los parques de nuestras ciudades. El abrió nuestros ojos a cosas que habían estado allí todo el tiempo: el catálogo de los OOPTHS (siglas en inglés de Objetos Fuera de Lugar) y FAFROTSKIES (Objetos que Caen del Cielo). 
 Iván T, Sanderson, guía destacado de los forteanos, en su libro Investigando lo inexplicable escribió lo siguiente: "Un hombre extraordinario llamado Charles Hoy Fort echó a andar las ruedas que nos han traído a todos —desde científicos hasta pelagatos— de nuevo a la realidad. Fort realizó esta hazaña con el uso de dos armas: una lanza y un escudo; la lanza no era más que la asombrosa verdad en sí, con la cual atacaba por igual a la ortodoxia y a la no ortodoxia cada vez que encontraba una rendija en su armadura; y no eran solamente rendijas sino verdaderos hoyos los que habían dejado sus iniciadores. El escudo con que se cubría era su admirable buen humor, que también usaba como arma ofensiva, y no hay nada más mortal que la sátira para socavar las bases de las viejas teorías. Contrariamente a la opinión popular, Fort nunca denigró a la verdadera ciencia. El fue tras todo tipo de pontífices o cualquier otro idiota que clamara ser superior, y al hacerlo siempre prefirió citar al pontífice antes de dar rienda suelta a su sátira. Mientras tanto, pasó su vida coleccionando todo tipo de 'cosas pasadas por alto', que pudo encontrar en el tangible mundo de la realidad. Y las cosas más importantes fueron los OOPTHS y los FAFROTSKIES".

VIDA INSÍPIDA Y JUVENTUD AVENTURERA 

Nacido en Albany, Nueva York, el 9 de agosto de '1874, Charles H. Fort tuvo una vida mundana e insípida. Pasó sus días en la Biblioteca Pública de Nueva York, devorando viejos diarios científicos aún a costa de su vista. Sus ojos siempre habían sido débiles y para cuando murió estaba casi ciego. Todas las noches, Fort y su mujer Anna iban a ver películas mudas. Eso probablemente no lo ayudó a conservar su vista.                                                          

John A. Keel


Artículo publicado en la revista mexicana Contactos Extraterrestres N°102 (año 1980)

martes, 1 de agosto de 2017

LOS MUNDOS PARALELOS Y LA REALIDAD OVNI por John A. Keel

Por suerte, en estos últimos tiempos, se están recuperando -y vueltos a consultar- los libros y artículos del fantástico investigador norteamericano John Keel. En un pequeño aporte de nuestra parte, desempolvamos un artículo publicado en la revista mexicana Contactos extraterrestres (N° 102) en el año 1980, donde Keel expresa sus conclusiones sobre el problema Ovni con su particular estilo. Un John Keel puro.

No existe conspiración para disfrazar la verdad, sólo la sensible decisión de los hombres cuyas mentes se han sorprendido con sólo dar una ojeada a la aplastante realidad que encontraron en su búsqueda de una evidencia para aceptar o rechazar la existencia de los OVNIS.
 Nuestra primera conclusión es que los OVNIS se originan más allá de nuestro concepto del tiempo. La segunda conclusión es que su fuente posee el total conocimiento de los sucesos humanos hasta incluso de nuestras vidas individuales. Como el tiempo y espacio no son absolutos, aún cuando a nosotros nos lo parezcan, estas dos conclusiones resultan aceptables.

MODUS OPERANDI DEL FENÓMENO 

Imaginemos a un muchacho con un microscopio. Estudia un pequeño microbio cuya vida tiene una duración total de sesenta segundos. El chico toma una aguja y la introduce en el medio ambiente líquido del microbio, consistente en una gota de agua sobre un portaobjetos, que parece ilimitado para la diminuta criatura. Supongamos que el microbio posee alguna forma de aparato visual o sensor. La punta de la aguja aparece de pronto ante la criatura, un objeto totalmente extraño a su experiencia. El descontrolado microbio nada alrededor del objeto; lo estudia, y luego se dedica a escribir un informe sobre la "cosa" inexplicable que observó. Cuando el muchacho retira la aguja, el objeto desaparece de la vista del microbio; ya no forma parte de su ambiente, o su ciclo de tiempo.  Cinco minutos después, en el reloj del chico, vuelve a introducir la aguja en !a misma gota de agua. Entonces han pasado varias generaciones de microbios. Un nuevo microbio ve esta maravilla, corre a la biblioteca y descubre el antiguo informe. Objetos extraños construidos de un raro material, que se comportan de una forma peculiar y que han sido vistos en otros tiempos. Para el chico han pasado sólo cinco minutos. Para los microbios han transcurrido varias generaciones. Dentro de nuestro ciclo de tiempo, los dos sucesos fueron casi simultáneos. 

¿SOMOS NOSOTROS LOS MICROBIOS? 

Tratemos de crear una relación. Ahora nosotros seremos los microbios. Podría ser que todos los sucesos de OVNIS guarden una relación y aun cuando estén ampliamente separados dentro de nuestro concepto del tiempo, sean casi simultáneos para los ovninautas.
 Esto no significa que algún gigante esté introduciendo agujas en nuestro mundo. El mundo de 
los microbios es diminuto, una parte insignificante del mundo del niño, a pesar de que el microbio no se percate de ello. El microbio no sólo ignora la existencia del niño, sino que probablemente no podría comprender su existencia.
 Pudiera ser que todos los sucesos humanos ocurran simultáneamente para una inteligencia superior. Unos segundos antes de que el microbio se dé cuenta de ello, el muchacho que atisba por el microscopio puede ver claramente el obstáculo formándose en el mundo diminuto, como una ilusión óptica. Así puede predecir de una manera limitada el futuro del microbio. 

IMPOSIBILIDAD DE LA COMUNICACIÓN 

En sólo un minuto del tiempo de la Tierra, el chico observa el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte del microbio. Para él este suceso es interesante, pero no especialmente importante. Puede observar a un microbio depredador más grande, volver hacia su espécimen y acabar con él. Si quisiera podría introducir de nuevo su aguja y tal vez quitar del camino al depredador, salvando así la vida de su microbio. Puede manipular al microbio en varias formas, pero no se puede comunicar con él.
 Si una superinteligencia gigante quiere —o necesita— comunicarse con una forma menor, se presentan toda clase de problemas. La comunicación debe ser conducida de una forma que sea significativa y comprensible para esa forma de vida. Se debe encontrar y utilizar un marco de referencia aceptable. La superinteligencia podría querer canalizar información de una naturaleza muy compleja, tan compleja que se encuentre más allá de la comprensión de esa forma de vida. La única forma de hacerlo sería pasando la información en pequeños fragmentos a través de varias generaciones, empleando diversas formas de comunicación.
 Todo esto puede tomar sólo unos segundos en el tiempo de la superinteligencia, pero cubrir miles de años en el ciclo de tiempo de una forma inferior. Tal vez se requiera una larga cadena de sucesos para esa comunicación. Deben estar arreglados de tal manera que se revistan de gran importancia para la generación que los observa y deben ser cuidadosamente registrados y conservados para las generaciones futuras. 
 Al final de la cadena, los sucesos fragmentados forman un todo que da por resultado la información absoluta. No importa cómo se le llame: revelación o despertar. 

HAY UNA PERIODICIDAD EN EL COMPORTAMIENTO OVNI 

Los sucesos de OVNIS parecen ocurrir siglo tras siglo en las mismas situaciones geográficas. La mayoría de estos sucesos ocurrieron en miércoles y sábados, y en las horas de la tarde, de 6 a 8 y 10 P.M. Los hechos en sí son pruebas de que el fenómeno está dirigido por una inteligencia superior y que los sucesos individuales forman parte de un conjunto mayor. Al ir avanzando paso a paso en esta senda cósmica, el conjunto en su totalidad se hace más accesible. Hemos malinterpretado mucho del material que ha llegado a nosotros, pero ya comenzamos a comprender el significado absoluto de las variadas manifestaciones de las energías que se encuentran en frecuencias más elevadas que la nuestra. 
 El fenómeno OVNI a menudo es reflectivo; esto es, las manifestaciones que observamos parecen estar deliberadamente diseñadas y ajustadas a las creencias individuales y las actitudes mentales de los testigos. Los objetos y sus ocupantes parecen ser capaces de adoptar una multitud de formas, y los contactees generalmente reciben información que se adapta a sus propias creencias. 
 Los investigadores del fenómeno OVNI que se concentran en un aspecto o teoría particular se ven acosados por los informes aparentemente confiables que tienden a sustentar dicha teoría. 

TODO ES PARTE DE UNA MANIPULACION 

Mi propia experiencia con este concepto me ha conducido a llevar a cabo fantásticos experimentos que han confirmado que los datos reportados están manipulados y son deliberadamente falsos. Los testigos no son los ejecutores de estos fraudes, son solamente las víctimas. 
 Los propósitos aparentes de todos estos reportes falsos sor múltiples. La mayoría se hace con el fin de crear confusión. Algunos han servido para confirmar ciertas teorías que son erróneas, pero que podrían servir como puentes hacia la realidad más compleja. Generaciones enteras han desfilado, creyendo felizmente en los datos falsos, sin darse cuenta de lo que fueron solamente eslabones de la cadena.
 Si lo entendiéramos demasiado pronto, caeríamos abrumados bajo el peso de la verdad. Primero es necesario reforzar el ego del hombre, hacerle creer que tiene algún valor en el cosmos. en esta forma, se han corrido entre nosotros mentiras que encierran verdades veladas y los sucesos han contribuido para hacer que mentiras parezcan válidas. Muchos filósofos y hombres brillantes han visto la verdad claramente durante siglos.
  Las bibliotecas de todo el mundo están repletas de libros que describen en detalle sus descubrimientos. Pero sus verdades se pierden entre las olas de la manipulación.
 Nuestra Tierra está cubierta de ventanas hacia ese otro mundo que no vemos. Tal vez si tuviéramos los instrumentos para detectarlas, podríamos descubrir que estas ventanas son los puntos focales para ondas de frecuencia superalta. Estos rayos pueden venir de Orión o de las Pléyades, como decían nuestros ancestros, o tal vez sean parte de la gran fuerza que emana del universo. 
Los OVNIS nos han proporcionado la evidencia de que tales rayos existen. Ahora, lentamente, comenzamos a saber por qué.  

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miércoles, 19 de julio de 2017

HOMBRES MUY ALTOS Y DE FRIÓ GLACIAL (PROF. DR. GUILLERMO TERRERA)


Don Alejandro Mazzaglia, conocido también por su apodo de Cacho, era dueño de un un "mercadito", en el Cerro de las Rosas, barrio de la ciudad de Córdoba, por el año 1962 y su gran pasión, consistía en salir a cazar vizcachas, por lo general a la Pampa de Olaén, en las sierras de Viarava.
 Siempre salía de cacería, con un amigo entrañable, quién lo acompañaba en todas sus expediciones. Esa tarde, luego de los preparativos, salieron a Olaén y ya instalados en el lugar preferido, optaron como de costumbre, a separarse uno del otro, más o menos unos quinientos metros en líneas paralelas a los fines de obtener mejor cacería.
 En la oscuridad de la noche, Cacho Mazzaglía, vio en el campo, una luz muy potente y sumamente recta que calculó sería de otro cazador, pero llamó su atención, el haz de luz que producía. Atenaceado por la curiosidad, se aproximó a dicha luminosidad y cuando estuvo muy cerca, iluminó con su linterna al otro cazador y entonces, pudo ver algo que lo paralizó de temor, pues esa persona que había alumbrado, era de gigantesca estatura, pues medía como dos metros con cuarenta centímetros, todo vestido de negro, con una capa corta de ese mismo color y calzaba botas negras y brillantes, como si fueran de charol o algo parecido.
 Pudo percibir, en los instantes en que se quedó paralizado de terror que un frío glacial, envolvía al extraño ser que tenía cerca suyo y que tampoco advertía su presencia, como si no lo hubiera visto ni le importara, tenerlo tan cerca. El hombre vestido de negro, si tal podemos definirlo, no llevaba arma alguna y en su mano derecha, portaba una especie de vara, de unos sesenta centímetros de largo, la que irradiaba una poderosa luz blanca y recta que se perdía en la oscuridad de la noche.
 Con evidente miedo humano, pues estaba frente a algo desconocido, Cacho Mazzaglia se alejó del lugar sin tratar de iluminarlo nuevamente y sintiendo eso sí, un frío de hielo, en rededor de ese cuerpo tan alto y delgado que tenia cerca suyo. El frustrado cazador de vizcachas, en cuanto pudo, escapó corriendo, de ese ser de otra dimensión y tratando de no iluminarlo, para evitar cualquier reacción de ese ser que se puede catalogar sin temor a equivocaciones que pertenece a otro mundo dimensional.  En contados minutos, Mazzaglia estuvo al lado de su amigo y en breves palabras, le narró lo sucedido. Lo increíble fue que también al otro cazador de vizcachas, le apareció de improviso un extraño individuo, vestido lo mismo que el aparecido a Cacho  Mazzaglía, llevando una varilla en su mano, con la cual iluminaba a cualquier distancia y produciendo a su alrededor, un frío espantoso que podía congelar a una persona, teniéndola más o menos cerca.
 Los dos cazadores subieron rápidamente al auto de Mazzaglia y partieron por el camino, como una exhalación. La experiencia que habían vivido esa noche no la podrían olvidar jamás. Eran sin duda, las mismas personas que habitaban en las profundidades de la tierra, de allí que llevaban esas varillas que no eran otra cosa que "huaras" o "waras", lo mismo que tenían los Diaguitas, Calchaquíes o Comechingones y los incas peruanos.
 Eran los famosos "hombres que no son hombres" que cuantas veces han visto los estudiosos o los lugareños que pasan entre las rocas o penetran en ellas, lo mismo que las vírgenes cósmicas que pasan entre los enmarañados montes, sin dañarse el cuerpo ni sus blancos vestidos.
 Estos seres de formas digamos que casi humanas viven en otra dimensión distinta de la nuestra que es estereoscópica o tridimensional. Ellos son incorpóreos, espirituales o adimensionales. Sus características son similares, pero pueden diferenciarse en pequeños problemas, unos de otros, pero en definitiva, siempre son lo mismo, "hombres que no son hombres".

 Relato perteneciente al libro Cuentos de un Mundo Perdido (Prof. Dr. Guillermo Terrera, 1993, para editorial Patria Vieja, Escuela Hermética Primordial de las Antípodas y Fundación para el estudio de las Ciencias del Hombre).

Pro. Guillermo Terrera

lunes, 10 de julio de 2017

ENTREVISTA A JULIO GOYÉN AGUADO (AÑO 1995) POR JAVIER STAGNARO


Volvemos a publicar, pero esta vez en nuestro canal de YouTube, la única entrevista en audio conservada hasta el momento, al renombrado espeleólogo vasco-argentino Julio Goyén Aguado (1941-1999), hablando sobre la vida de su amigo e iniciador en el secreto de las cuevas de los Tayos, el sabio hungaro-argentino Juan Móricz (1923-1991).



martes, 13 de junio de 2017

CRÓNICA MARCIANA por Javier Stagnaro

¡Que placer es recomendar una obra de esta naturaleza! Crónica Marciana del investigador y escritor Javier Stagnaro. Una enciclopedia única en nuestras tierras. Luego de su ópera prima Austerria, los Túneles de Agharta en América, el autor nos sorprende con esta maravilla digital, descrita de la siguiente manera:

Platos Voladores y Marcianos en la Cultura Popular y su Repercusión en la Argentina.
Literatura- Publicidad- Series de TV- Historietas-Figuritas-Cine-Humor Gráfico- Maquetas- Objetos de Colección- Misceláneas. 

 Un banquete para investigadores, aficionados, curiosos de todo tipo. Una recopilación de material adquirido a lo largo de ¡49 años de pasión por la temática!
 Quienes deseen darse un atracón con entrada, plato principal, café y postre, solo tienen que pedir delivery a: jatostagnaro@gmail.com

Después de disfrutarla, les recomiendo una buena digestión antes de irse a dormir.




Volumen 1

Índice general:
Dedicatoria y Agradecimientos.
Introducción.
Tomo 1: Literatura Universal Fantástica, Literatura de Anticipación o Ciencia-Ficción, Novelas, Pulp -Fiction, Ensayos y Crítica Literaria, Primeras Publicaciones sobre Marcianos y Platos Voladores, la Irrupción del Fenómeno OVNI en la Prensa Mundial, la Propuesta Cinematográfica sobre la Posibilidad de Mundos Habitados y la Paranoia de la Invasión Alienígena; La Ciencia Ficción y los Primeros Libros sobre Platos Voladores editados en la Argentina, los Primeros Trabajos sobre OVNIS Procedentes del Extranjero y la Hipótesis Intraterrestre, como Variante del Origen de los Mismos en Publicaciones Nacionales y de Otros Países. Pág.1-122
Tomo 2: La Hipótesis Terrestre para el Origen de los Platos Voladores. Pág.123-166
Tomo 3: Fanzines, Cómics, Libros, Magazines, Seriales, Series de TV, Films. Pág.167-217
Tomo 4: Álbumes de Figuritas: las Polémicas Marte Ataca- Las Series de TV de los 60-Revistas: Planeta-2001- Cine Sci-Fi Argentino-los Suplementos Dominicales de La Razón- Mitomagia- Barbarella- Vampirella- Los Monkees-2001 Odisea del Espacio-el Planetario Galileo Galilei. Pág.218-308
Tomo 5: La Confirmación oficial en la Argentina de la existencia de los Ovnis. Las Enciclopedias sobre el Espacio y los Platos Voladores, Exposiciones Tecnológicas, Figuritas, Historietas Nacionales y Revistas Infantiles. Pág.309-363
Tomo 6: Las Historietas en Español (Cómics Extranjeros, Editorial Novaro S.A.), Revistas de Humor y Publicaciones Infantiles. Pág.364-401

Volumen 2

Tomo 7: Cómics de la serie de TV: “V” Invasión Extraterrestre y Miscelánea. Pág.402-446
Tomo 8: Continuación de Cómics Extranjeros: Roswell”, Miscelánea:
(Noticias, Cómics, Novelas, Fotonovelas, Palabras Cruzadas, “Italparak“(Parque de Diversiones), James Bond y el “Disco Volante”, Los Monstruos del Espacio). Pág.447-488
Tomo 9: Historietas Argentinas: “Cazador de Aventuras”, “Virus, “Skorpio” y “Fierro” (2.a época). Pág.489-498
Tomo 10: El Humor Gráfico. Pág.499-584
Tomo11: Continuación de Humor Grafico y Miscelánea: Cine y Series: Los Tres Chiflados, Dibujos Animados de Ayer, de Hoy y de Siempre (Cartoons: Félix el Gato, Los Picapiedras, Superboy, La Pantera Rosa, El Show de los Tres Chiflados, Archie y sus amigos, Scooby-Doo, Tom & Jerry-film -, Hijitus y Súper Hijitus,), ALF, Mork & Mindy, El Chavo del 8, Publicidad con “Los Picapiedras”, etc. Pág.585-661 .
Tomo 12: La Publicidad, el Packaging y el Merchandising Pág.662-712
Tomo 13: Discografía, Merchandising (Objetos de Colección: Maquetas, Muñecos, Llaveros, Stickers, Juegos, etc.) Museo OVNI de Victoria, Grafitis y Miscelánea. Pág.713-814

Volumen 3

Tomo14: El Cine de Ciencia ficción, las Series de TV y las Figuritas de las décadas 70 y 80.
Pág.815-885 Tomo 15: La Serie de TV: Los Expedientes X, los Films, los Clubes de Fans, Cine Sci-Fi: Casos de Abducciones, Bibliografía y film: Incidente Roswell. Pág.886-939
Tomo 16: Continuación de Series y Cine Sci-Fi de los 90, Primeras Series y Miniseries de TV del siglo XXI, Ciclos de Cine Bizarro-Moda Retro-Animación (Separadores de MTV), Nuevos Films Nacionales e Internacionales y Sitcom o Novelas para TV con Alienígenas y Platos Voladores. Pág.940-995
Tomo 17: Continuación de Publicaciones a partir de la década del 70, (Libros Extranjeros, Revistas y Magazines de Ovnis Nacionales. Pág.996-1025
Tomo 18: Boletines o Fanzines Ufológicos Nacionales y Extranjeros (1960-1990).
Pág.1026-1039
Tomo 19: Continuación de Boletines y Fanzines Ufológicos Nacionales y Extranjeros entre 1989 y 1995 Pág.1040-1052

Volumen 4

Tomo 20: Continuación: Boletines y Magazines (1996-2000)-Crónica y el Club del Ovni. Internet y las revistas virtuales o digitales. Pág.1053-1069
Tomo 21: Magazines o revistas ufológicas extranjeras y algunos libros sobre Ovnis editados en español desde fines de 1970 hasta el 2010. Pág.1070-1095
Tomo 22: Continuación: Magazines Extranjeros (España) desde 1990 a 2010.
Pág.1096-1103
Tomo 23: Continuación: Magazines Extranjeros: México, Puerto Rico, U. S. A., Uruguay, desde 1993 a 2007. Pág.1104-1110
Tomo 24: Novelas- Cómics-Series de TV-Ciencia Ficción- Cuentos Infantiles- Arte: (Ilustración de Libros y Revistas). Pág.1111-1133
Tomo 25: Arte y Gráfica, Miscelánea: Cómics, Cuentos Infantiles, Cuadernos de idioma, Publicidad, etc. Pág.1134-1177
Tomo 26: Miscelánea: Reptiloides o Intraterrestres?, Capilla del Monte: Parafernalia Ovni-Alien en el Uritorco-, Calesitas y Ovnis, Los Nuevos dirigibles, Publicidad, Juegos y Entretenimientos, Envases (Packaging), Maquetas y Muñecos de Marcianos, Sitcom: “Una Familia Especial” y el Regreso de “El Eternauta” en el Siglo XXI, Yolanka, Titanes en el Ring.
Pág.1178-1236
Tomo 27: Misceláneas: Figuritas, Trading Cards, Tazos, Cartas y Postales Nacionales y Extranjeras. Pág.1237-1283
Tomo 28: Continuación: Figuritas. Pág.1284-1359

Volumen 5

Tomo 1: Historietas Argentinas y Extranjeras sobre Platos Voladores y Marcianos Completas, Fragmentos (viñetas), portadas, ilustraciones. Pág. 1-128
Tomo2: ídem (Mexicanas Ed. Novaro S.A., Infantiles, U.S.A., etc.) Pág. 129-248
Tomo 3: ídem. (Argentinas, chilenas, españolas). Pág.249-307
Tomo4: ídem. Pág. 308-365
Tomo 5: ídem. Pág.366-445
Tomo6: ídem. (Inglesas, belgas, norteamericanas), galería de imágenes. Pág. 446-573
Tomo 7: ídem. Pág. 574-757
Tomo 8: idem Pág.758-855
Tomo 9: La Guerra de los Antartes (H.G.O-León Napoo, Rev.”2001”) en preparación
Pág.856-

 Volumen 6

Tomo Institucional#1: Los Principales Divulgadores Mediáticos del Fenómeno OVNI en La Argentina, las Revistas Ufológicas y Magazines Nacionales. Pág. 1-65
Tomo Institucional #2: Continuación de los Principales Difusores Mediáticos del Fenómeno OVNI en la Argentina. Sus Publicaciones y Conferencias. Pág.66-152
Tomo Institucional #3: Grupos de Estudio e Investigación OVNI (Autobiográfico), Programas de Radio FM, Revistas Culturales, Congresos de la F. A. E. C. E., Rueda de Investigadores del Fenómeno OVNI (R. I. F. O.), Simposios y Encuentros desde 1973 hasta 1986. Pág.153-204
Tomo Institucional #4: Investigación Ovni, Grupos de Contacto, Simposios, Congresos F.A.E.C.E., C.E.F.A.E., Visión Ovni, Exposiciones: Futura 92, La R.I.F.O 1 y 2, Programas de
Radio y TV por Cable, Encuentros, Conferencias, Presentación de Libros Ovni, etc. entre 1987 y 2009. Pág.205-270
Tomo Institucional #5: Reunión de Investigadores y Difusión de la Temática Ovni a partir del 2007 en Buenos Aires y otros lugares del País; La R. I. F. O. II y el Café Ufológico “Río 54 Ovni” (2010-2016). Pág.271-328
Tomo Institucional #6: Folletos, afiches, programas, Miscelánea, etc. Pág. 329- 444
Tomo Institucional #7: archivo de artículos periodísticos desde 1944(en preparación).
Pág.445-
Bibliografía: Libros, Revistas y Enciclopedias de cine y series de TV de Ciencia Ficción.
Pág.1-24